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05/05/2015
Hombres Valientes

Muchos hombres han tenido un papel crucial a lo largo de la historia, desde un Leónidas que combatió, en la batalla de las termopilas, con alrededor de 300 hombres contra un ejército persa abrumador en número y armamento, hasta a un Abraham Lincoln combatiendo la esclavitud a pesar de un escenario adverso, o un Nelson Mandela luchando por el reconocimiento de la raza negra y la reconciliación de todo un país. Pero no estamos hablando de cualquier tipo de hombres… estamos hablando de hombres virtuosos, hombres valientes. Mucho se está estudiando (y descubriendo) que existe una crisis, más allá que de valores, de virtudes. Mucho se está observando sobre una generación que da signos latentes de ser sumamente vulnerable, frágil, en donde se está presto para darse por vencido y cualquier esfuerzo por perseverar se ven casi como una pérdida de tiempo, un sinsentido. Donde la “salida fácil” o la solución más sencilla para cada uno de nosotros es la que se toma, sin tomar en cuenta a quienes nos rodean. La crisis de fondo es que los hombres virtuosos escasean.

Para amar se requiere ser valiente. Una de las definiciones de valiente hace referencia al que “actúa con valor y determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles”. Y ciertamente, en la actualidad pareciera que amar es algo arriesgado y/o difícil e incluso en no pocas ocasiones algo prácticamente imposible. Estamos acostumbrados por una parte a lo desechable e inmediato y por otro lado nos encontramos con una cultura del egoísmo, donde lo que me haga “bien” a mí es lo mejor. Y el amor nos requiere todo lo contrario; el amor reclama eternidad y nos pide un “para toda la vida” y que nos donemos por completo, sin reservas, a la otra persona.

Lo que se requiere, y más en la actualidad, son hombres valientes, hombres virtuosos que no tengan miedo de hacer frente a las adversidades, que sepan responder a ese llamado de ser líderes y cabezas de un hogar. Hombres que sean capaces de donarse y de “arriesgarse” a vivir el reto del amor con la frente en alto y que no ante la primera tribulación, discusión o crisis en la relación se salga corriendo. Tal vez a muchos de nosotros no nos toque tener que luchar con espada en mano o el transformar todo un país, pero nuestra mayor lucha será en nuestro hogar, en sacar adelante nuestra relación y nuestra familia, es ahí en nuestro hogar donde demostraremos nuestra valentía.

Es necesario aclarar que la virtud y la valentía no surgen de un día para otro. Es necesario trabajar de manera muy concreta y todos los días para lograrlo, poco o mucho… pero todos los días. Tú que estás planeando casarte ¿qué estás haciendo el día de hoy para ser un hombre virtuoso?

LCF Francisco Peralta Dávalos