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1/06/2014
¿ADICTO YO?

“Algún día en cualquier parte en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,
y solo ésa puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”

Pablo Neruda

El adicto cree que él puede dejar su adicción cuando quiera, pero la realidad es muy distinta.

El adicto busca llenar su vacio existencial con objetos, sustancias o personas y pierde el control de su vida, como de su fuerza de voluntad. Como bola de nieve que se incrementa, el adicto se mantiene esclavizado, encadenado, encarcelado de tal manera que no puede controlar su vida.

El adicto sufre y afecta y hace sufrir a los que están a su lado. Los que gustan de las apuestas llevan a la ruina a su familia, el fumador causa daños a la salud de los que están a su lado, los que están centrados y conectados en sus juegos, internet, T.V, videojuegos etc., se mantienen aislados de sus seres queridos, y los que destruyen su cerebro y su salud física con el alcohol y las drogas, afectan a los que viven alrededor, manteniéndolos en constante zozobra y en ocasiones atemorizados por las reacciones violentas del adicto.

El hombre moderno busca de manera incesante la libertad, y contrario a lo que es la libertad, que es la elección del mayor bien, opta por el libertinaje, que es hacer lo que se quiere. Actuando así, en su andar por la vida, algunos quedan atrapados, encadenados en múltiples adicciones.

La palabra adicto viene del latín addictus que significa adjudicado, heredado. Los romanos después de una guerra hacían una subasta donde regalaban esclavos a los soldados, que peleaban bien, a esos esclavos se les conocían con el nombre de adictos.

La persona adicta cuando se ata a la adicción, no vive la realidad, ya que pierde el control sobre sí misma, para vivir una especie de irrealidad, para ser esclavo o víctima de sus vicios o pasiones. Sin embargo, esta persona cree tener el control de sí misma y la realidad muestra que está encadenado a un vicio que no lo deja vivir la vida en plenitud porque se encuentra enferma y enferma a los demás.

Otra de las razones que subyacen en la adicción son las carencias, heridas, historia de vida que han causado un vacío existencial, la persona muchas veces no es consciente de esa situación, pero hay una búsqueda inconsciente que intenta encontrar alivio a ese dolor no procesado.

El psicoanálisis da un enfoque interesante sobre el significado de adicto. Para esta corriente de la psicología el adicto es la persona que no ha podido expresar su angustia vital y por ello recurre al efecto alienante de las adicciones para escapar y no enfrentar su vacío existencial.

¿Cómo soltar esas ataduras?

Primero: Tomar conciencia de que se es esclavo y que su voluntad está mermada. Sin embargo siempre hay un espacio en donde se puede decidir salir de esa atadura.

Segundo: Trabajar en el amor a sí mismo; buscar la ayuda profesional y a través de la oración pedirle ayuda a Dios, en búsqueda de la liberación.

Tercero: Reconocer que se ha perdido control de la propia vida y decidirse a recuperarlo eligiendo el bien, pase lo que pase.

Puesta en marcha la voluntad ir conquistando batallas en el autodominio; batallas que lo llevarán a ganar la guerra para lograr tener el autocontrol de la propia vida y caminar libre de ataduras y cadenas.

MPP María Teresa González Maciel