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15/02/2018
LA OBRA DEL AMOR

El 14 de febrero todo se pinta de corazones. Para quienes buscan el amor, es un día de flores, chocolates, besos y abrazos. En cada enamorado existe el deseo, el anhelo, de eternizar esos momentos, aunque en no pocos casos ese sentimiento, que parece amor, se les presenta frágil, fugaz, volátil, vulnerable y pasajero.

Y se presenta de esta forma porque les falta no sólo conocer lo que es el amor que va más allá de los sentimientos, sino saber amar.

Algunos interesados en perpetuar su amor investigan, con el gran deseo de encontrar lo que es el verdadero amor. Quieren que su decisión, su proyecto triunfe. Han escuchado que, a pesar de no haber aprendido a amar en la infancia, pueden lograrlo.

Haciendo preguntas y a través de lecturas encuentran sencillas reflexiones sobre lo que es el amor. Una previa y muy importante es no tener prisa por encontrarlo, ya que dicen la prisa es mala consejera. Y también escucharon que el amor va más allá de la emoción, de la piel, de la figura. Descubrieron que el amor tiene varias características. Una de ella es la decisión firme de entregarse a una persona para toda la vida, esta entrega no tiene caducidad, va adquiriendo el sabor de un buen vino al pasar de los años.

Aprendieron que el amor acepta respeta y valora a la persona tal como es, sin pretender cambiarla. Que es necesaria la paciencia, que espera el momento de la entrega y que sobrelleva los cambios de carácter, las dificultades. Que el amor busca el bien, la paz, el crecimiento, la alegría del amado.

Que el perdón de los propios errores y del otro, siempre es necesario. Que se necesita ser una persona de palabra, que cumpla con su promesa de ser fiel a la alianza.

Que es necesario ser firme y constante en los afectos, obligaciones, sin importar lo que pueda venir, con el paso del tiempo. Para llevar a término el proyecto de vida en común. Una gran herramienta es la transparencia, hablar con verdad, sin doblez o mentira. Es necesario dar no sólo lo mejor de sí, sino saber escuchar, ponerse en el lugar del amado. Valorar, corresponder y dar las gracias por el don del amor que recibe, y por los pequeños detalles diarios

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Convencidos de que es un trabajo de orfebrería, deciden llamar al experto, a Jesús de Nazaret. Invitarlo a subir en su barca, darle el timón.

Él conoce el camino, el instruye, sostiene, alimenta, consuela, levanta, fortalece, anima, da los toques necesarios para realizar la obra del amor

María Teresa González Maciel
Maestra. Psicoterapia de Pareja